No se que tejidos abarrotan mi cabeza,
no entiendo como la mente puede coexistir,
excitante y galante te seduce la vida,
engañándote perversa, invitándote a vivir.
Me abruma la inconstancia y me desgarra el hastío,
no puedo con un mundo demasiado natural,
adicta a las emociones y nuevos desafíos
me condena la cadena de lo ético y lo moral.
En la soledad de mi casa encuentro el consuelo,
escribiendo mis tristezas en una hoja de blog
lineas ahogadas, un verso y su simpleza
y un disgusto infame de un destino atroz.
En la soledad de mi casa encuentro el consuelo,
escribiendo mis tristezas en una hoja de blog
lineas ahogadas, un verso y su simpleza
y un disgusto infame de un destino atroz.
Mi querido Medardo yo te comprendo ,
me agota el mismo tedio que empañó tu existir
una bala y un poema te sirvieron de consuelo,
cuando decidido gritaste, ¡seré libre al fin!. 






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