Bellos y ondulados se mecen al viento
tercos y libres queriendo despuntar
la brisa los envuelve en sutil remolino
de oscura maleza y locura sin par.
Posando mi nariz en su espesa melena
me imagino ser reina de su majestad
en su boca serena hundiendo mi lengua
acallando gemidos, mi otra mitad. 






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