Temblando sobre las sabanas,
entre sonidos bajos, te siento murmurar,
Palabras incomprensibles, suspiros desesperados
y un jadeante respirar.
y un jadeante respirar.
Y te siento tan intenso, tan sublime, tan genial,
mientras respiro en tu boca tibia,
todo ese aliento embriagante,
todo ese aliento embriagante,
típicamente humano y a la vez irreal.
Enlazo gemidos con menudos suspiros
y un grito apagado,
y un grito apagado,
Se estremece mi piel, vibro al compás de tu vaivén
y en tus brazos me deshago.
y en tus brazos me deshago.
Cansada y perdida, me acuesto rendida
Atornillada a tu pecho,
Sin mucho que hablar, suelo imaginar, que me posees una vez más al calor de tu lecho.







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