Por la calidez de los muslos ya maduros
baja un río de cristalino manantial
el joven soldado en actitud siempre yerta
se hunde ferozmente y siempre altivo
hasta en las fauces abiertas,agonizar.
Y luce enfermo el poderoso soldado
fluidos vaporosos emanan de su haber
frío, sucio y blando, permanece allí sentado,
aguardando siempre presto otra batalla
y lanzarse nuevamente a vencer.






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